Has elegido las tazas, las bolsas o las camisetas, tienes claro cuántas unidades necesitas y sabes para qué evento las quieres. Solo falta un detalle: enviar el logo. Y es justo ahí donde muchos pedidos se retrasan, porque el archivo no sirve para imprimir, los colores no coinciden con los de la marca o el diseño pierde detalle al reducirlo al tamaño de un bolígrafo.
La buena noticia es que preparar bien tu logo no requiere ser diseñador. Basta con entender unos pocos conceptos: qué tipo de archivo necesitas, cómo se gestionan los colores en impresión y qué limitaciones tiene cada técnica de marcaje. En esta guía te lo explicamos paso a paso para que tu merchandising quede exactamente como lo imaginas.
Por qué el archivo del logo es tan importante
Un logo que se ve perfecto en tu web o en Instagram puede dar problemas al imprimirse. La pantalla y la impresión funcionan de forma distinta: la primera emite luz y la segunda aplica tinta, hilo o calor sobre un material físico que tiene su textura, su color y su forma.
Un archivo mal preparado puede traducirse en bordes pixelados, colores apagados o diferentes a los corporativos, textos ilegibles, líneas que desaparecen o, en el mejor de los casos, en un retraso mientras el taller te pide otro archivo o lo tiene que rehacer (a veces con coste adicional). Dedicar unos minutos a prepararlo bien te ahorra tiempo, dinero y sorpresas.
1. Usa siempre un archivo vectorial
Es la regla número uno. Existen dos grandes tipos de imágenes digitales:
Mapa de bits (o ráster). Están formadas por píxeles. Son los JPG, PNG, GIF o WEBP. Si las amplías, los píxeles se hacen visibles y la imagen se ve borrosa o dentada.
Vectoriales. Están formadas por trazados matemáticos (líneas, curvas y formas). Se pueden ampliar o reducir tanto como quieras sin perder calidad. Los formatos más habituales son AI (Adobe Illustrator), EPS, SVG y PDF vectorial.
Para merchandising, el formato ideal es el vectorial, porque el mismo logo tendrá que funcionar en un llavero de 3 cm y en una lona de 2 metros. Además, técnicas como la serigrafía, la tampografía o el grabado láser necesitan separar el diseño en formas y colores limpios, algo que solo permite un vector.
¿Cómo sé si mi logo es vectorial?
Ábrelo y haz zoom muy cerca de un borde. Si ves cuadraditos o el contorno se difumina, es un mapa de bits. Si el borde sigue siendo nítido por mucho que amplíes, probablemente sea vectorial.
Ojo con dos trampas frecuentes. La primera: un PDF no siempre es vectorial, porque puede contener simplemente una foto del logo incrustada. La segunda: abrir un JPG en Illustrator y guardarlo como .AI no lo convierte en vector; sigue siendo la misma imagen de píxeles dentro de otro formato.
¿Y si no tengo el logo en vectorial?
Primero, pregunta a quien diseñó tu logo o a tu agencia: lo normal es que tengan los archivos originales. Si no es posible, el logo se puede vectorizar, es decir, redibujar sus formas como trazados. Los calcos automáticos pueden servir para logos muy sencillos, pero casi siempre conviene una revisión manual para que las curvas y las tipografías queden limpias. Muchos proveedores de merchandising ofrecen este servicio.
Si en algún caso tienes que trabajar con un mapa de bits (por ejemplo, para impresión digital a todo color de una ilustración compleja), asegúrate de que tenga al menos 300 ppp al tamaño real de impresión y, si el producto lo requiere, fondo transparente en PNG.

2. Convierte los textos en trazados
Si tu logo incluye texto, conviértelo en trazados o contornos antes de enviarlo (en Illustrator: Texto > Crear contornos). Así el texto deja de depender de la tipografía y pasa a ser una forma más.
Si no lo haces y el taller no tiene instalada tu fuente, el programa la sustituirá por otra y tu logo cambiará de aspecto sin que nadie lo note hasta ver el producto terminado.
3. Define bien los colores: RGB, CMYK y Pantone
El color es una de las principales fuentes de disgustos en merchandising. Conviene conocer los tres sistemas que vas a encontrar:
RGB. Es el modo de color de las pantallas. No sirve para imprimir: si envías un archivo en RGB, habrá que convertirlo y algunos colores (sobre todo los muy vivos, como ciertos azules eléctricos, verdes o naranjas fluorescentes) se verán más apagados.
CMYK. Es la cuatricromía: cian, magenta, amarillo y negro. Se usa en impresión digital y offset, y es adecuada para diseños a todo color, fotografías o degradados.
Pantone. Es un sistema de colores planos estandarizados, cada uno con su código (por ejemplo, Pantone 286 C). Es el que se usa en serigrafía y tampografía, donde cada color es una tinta que se prepara por separado. Su gran ventaja es la consistencia: el mismo código dará el mismo color en una taza, una bolsa o un bolígrafo, lo fabrique quien lo fabrique.
Lo ideal es que tu manual de marca incluya los códigos Pantone de tus colores corporativos. Si no los tienes, puedes buscar la equivalencia más cercana con una guía Pantone física (no te fíes de cómo se ve en pantalla) o pedir ayuda a tu proveedor.
Ten en cuenta también que el material influye en el resultado final. Una misma tinta no se ve igual sobre algodón, plástico, metal o cristal, ni sobre un fondo blanco que sobre uno de color.
4. Conoce la técnica de marcaje antes de preparar el diseño
Cada técnica tiene sus propias reglas. Saber cuál se va a usar en tu producto te ayudará a adaptar el logo desde el principio.
Serigrafía. Muy habitual en textil, bolsas y superficies planas. Trabaja con tintas planas, así que cada color del logo es una pantalla y una pasada distinta, lo que afecta al precio. No reproduce bien degradados ni sombras (salvo con tramas específicas). En prendas oscuras suele necesitar una base de tinta blanca debajo de los colores.
Tampografía. Ideal para objetos pequeños o con superficies curvas, como bolígrafos, mecheros o memorias USB. El área de impresión es reducida, así que los detalles muy finos y los textos pequeños pueden perderse. También trabaja con tintas planas.
Bordado. Aporta un acabado premium en polos, gorras o chaquetas. El logo tiene que digitalizarse (convertirse en un archivo de puntadas), algo que normalmente hace el propio taller. No admite degradados y los detalles pequeños se simplifican: como referencia orientativa, los textos por debajo de unos 5 mm de altura empiezan a perder legibilidad.
Grabado láser. Perfecto para metal, madera, cristal o cuero. El resultado es de un solo tono (el que produce el propio material al grabarse), así que necesitarás una versión monocromática del logo.
Impresión digital, DTF y sublimación. Permiten imprimir a todo color, con degradados y fotografías. Son las más flexibles en cuanto a diseño. La sublimación, eso sí, solo funciona sobre poliéster o superficies con recubrimiento especial y en tonos claros, preferiblemente blancos.
5. Prepara varias versiones de tu logo
Un logo que solo existe en una versión a todo color se queda corto para merchandising. Lo recomendable es tener, como mínimo:
- Versión principal a color, con los colores corporativos definidos en Pantone y CMYK.
- Versión a una tinta, en negro o en un único color, para grabados, tampografía económica o productos donde solo cabe un color.
- Versión en negativo o en blanco, para aplicar sobre fondos oscuros sin que el logo desaparezca.
- Versión reducida o simplificada, sin eslogan ni elementos secundarios, para artículos muy pequeños donde el logo completo no sería legible.
Tener estas versiones preparadas agiliza cualquier pedido y garantiza que tu marca se vea coherente en todos los productos.
6. Cuida los detalles finos y el tamaño mínimo
Piensa siempre en el tamaño real al que se imprimirá el logo. Un diseño con líneas muy finas, textos pequeños o muchos detalles puede verse genial en un cartel y convertirse en una mancha en el clip de un bolígrafo.
Algunas recomendaciones generales:
- Evita líneas extremadamente finas. Como referencia, por debajo de 0,2–0,3 mm muchas técnicas tienen problemas para reproducirlas; en bordado el mínimo es bastante mayor.
- Comprueba que los textos sigan siendo legibles al tamaño final. Si no lo son, usa la versión simplificada.
- Deja espacio suficiente entre elementos para que no se «empasten» al imprimir.
- Consulta a tu proveedor los mínimos exactos de cada técnica, porque dependen de la maquinaria y del material.
7. Limpia el archivo antes de enviarlo
Un archivo ordenado evita malentendidos y acelera la producción. Antes de enviarlo, revisa lo siguiente:
- Elimina fondos, recuadros blancos, guías y elementos que no forman parte del logo.
- Asegúrate de que no haya objetos ocultos, capas duplicadas ni restos de versiones anteriores.
- Evita sombras, brillos, transparencias y efectos 3D, salvo que vayas a usar impresión digital a todo color y lo hayas hablado con el proveedor.
- Indica los colores con sus códigos Pantone o CMYK, sin dejarlos «a ojo».
- Nombra el archivo de forma clara, por ejemplo: logo-empresa-1tinta-blanco.ai.
8. Revisa la prueba de diseño antes de aprobarla
La mayoría de proveedores te enviarán una maqueta o prueba digital con tu logo aplicado sobre el producto. No la apruebes con prisas. Comprueba con calma:
- Que el logo sea el correcto y la versión adecuada al fondo del producto.
- La posición y el tamaño del marcaje.
- Los colores y sus códigos.
- Que no haya faltas de ortografía en textos o eslóganes añadidos.
- Que el color del producto sea el que pediste.
Una vez aprobada la prueba, el pedido entra en producción y cualquier error será mucho más difícil (y caro) de corregir.
Errores más comunes al enviar un logo para merchandising
Enviar una captura de pantalla o el logo descargado de la web. Suele ser un PNG o JPG de baja resolución que no sirve para imprimir con calidad.
Pegar el logo en un Word o un PowerPoint. Estos formatos no conservan la calidad ni la información de color necesarias.
Confiar en los colores de la pantalla. Cada monitor muestra los colores de forma distinta. La referencia fiable es el código Pantone o CMYK.
Olvidarse del color del producto. Un logo azul marino sobre una taza negra prácticamente desaparece. Piensa en el contraste antes de elegir.
Querer meter demasiado en poco espacio. Logo, eslogan, web y redes sociales en un llavero no se leerán. Menos es más.
Preguntas frecuentes
¿Puedo enviar mi logo en JPG o PNG?
Para impresión digital a todo color puede servir, siempre que tenga alta resolución (300 ppp al tamaño real). Para serigrafía, tampografía, bordado o grabado láser, lo recomendable es un archivo vectorial. Si solo tienes el logo en JPG o PNG, tu proveedor puede valorar si es aprovechable o si hace falta vectorizarlo.
¿Qué pasa si mi logo tiene degradados?
Dependerá de la técnica. En impresión digital, DTF o sublimación no hay problema. En serigrafía, tampografía o bordado, los degradados no se reproducen bien, por lo que conviene usar una versión en colores planos.
¿Tengo que digitalizar yo el logo para bordarlo?
No. La digitalización para bordado es un proceso técnico que suelen realizar los propios talleres a partir de tu archivo vectorial. Lo que sí puedes hacer es facilitarles una versión simplificada si tu logo tiene muchos detalles.
¿Por qué el precio cambia según el número de colores?
En técnicas como la serigrafía y la tampografía, cada color requiere su propia pantalla o cliché y una pasada de impresión independiente. Más colores implican más preparación y más tiempo de producción. Por eso, en pedidos con presupuesto ajustado, una versión a una o dos tintas puede ser una gran opción.
¿Qué hago si no conozco los códigos Pantone de mi marca?
Revisa tu manual de identidad corporativa o consulta a quien diseñó tu logo. Si no hay forma de conseguirlos, se puede buscar la equivalencia más cercana con una guía Pantone física. Tu proveedor de merchandising también puede ayudarte con esta tarea.


